¿Por qué me levanté llorando esa noche buscando frenéticamente tu mano?Si, por que soñé que de nuevo me quedaba sola. soñé que nada iba a tener sentido de nuevo. Todavía lo recuerdo…
Era un día lluvioso y todo olía a alcohol. Tu ropa, mi ropa, tu boca, la mia, sin duda. el auto. Y las dos personas completamente ebrias que iban manejando el auto, riendo y bebiendo aún mas alcohol. ¿cabía mas?
Estabas abrazado a mi acariciando mi pierna casi desnuda. La minifalda que esa noche lucía te dejaba acariciarla completa. Yo no te decía nada. ni siquiera podía respirar cuando te tenía tan cerca.
Estaba asustada. Aun que tus brazos me arropaban, yo sentía miedo. Descontrol. No sabía que hacer, y mucho menos como reaccionar.
Pero lo tendría que haber pensado antes. Debería haber manejado yo. Tampoco tenía tanto alcohol. Esas cosas no me gustaban.
Pero cuando quise decir que era mejor que yo maneje, el auto impactó contra algo y con total rapidez empezó a dar vueltas.
Aterrizamos de costado. De mi costado. Cuando pude observar sangre. Eso fue lo último que vi. Sangre.
Abrí los ojos adolorida y cansada. Me sentía mal, vacía y estaba sola.
Estaba con la palabra a la que le tenía más miedo: soledad. Empecé a gritar. ¿Qué era lo que había pasado?
Entró una mujer, una enfermera. Mi mamá, antes de dejarme, era una. Ella sonrió. Ellas siempre lo hacían. Intentaba no llorar ante el recuerdo de mi mamá. Solo fue una mujer que me dejó en mi peor momento.
- Todo está bien. No ha pasado nada. No tiene ninguna lastimadura –dijo.
No recuerdo que palabras usó. Solo se que me dijo que dos de las cuatro personas que viajaban, habían muerto. Es un recuerdo para no recordar.
Enseguida pensé en ti. En tus labios, en tu sonrisa, en tu manera de cuidarme, y en todas las cosas que tenía pendiente para decirte.
¿Habías muerto? ¿Me habías dejado?
Llevábamos tres meses de novios. y yo, te quería. Y mucho.
No pasó mas de dos semanas cuando la puerta se abrió sorpresivamente y entraste tu, ya algo sanado, con pocas lastimaduras y corriste a abrazarme. Yo poco podía moverme. Tu cuerpo había impactado contra el mío con toda la fuerza en el accidente y tenía demasiadas lastimaduras.
Me abrasaste fuerte y comenzaste a llorar. No quería recordarlo. pero te dolía tanto como a mi. el chico que manejaba era tu mejor amigo, y mi hermano.
Te abrasé fuerte intentando calmarte. Mi pena solo arruinaría todo.
Pero juntos nos repusimos. E íbamos a estar juntos para siempre.
Pero esa noche cuando busqué tu mano, se me vino una palabra a la cabeza.
F A N T A S Í A
Que hermoso que era soñar. Que feo que era levantarse. Que doloroso era darse cuenta que todo era un sueño. Que feo que es, estar solo.
La puerta se abrió de la nada y yo giré la cabeza.
Tu entrabas con un vaso de chocolatada, como siempre. ¿Cómo no lo recordé?
- Kell –susurré.
Te asombraste al darte cuenta que estaba levantada. Tenías una galleta de chocolate en la boca, sin morderla, sosteniéndola. Estiré la mano para agarrarla. La mordiste y puse la otra parte en mis labios para comer una partecita. Te lo quise devolver, tu lo tomaste y me lo volviste a dar en la boca. Reí. Lo comí para darte el gusto. Pero no entero. Lo otro lo comiste tu.
Te abrasé. tenías el pecho caliente. ¿Cómo podía ser? ¡Estábamos en invierno! Me abrasaste para contenerme. Que me levante a la noche solo queria decir algo.
PESADILLAS.
- Pensé que estaba sola. Que nunca habías estado con migo –dije y lo miré.
Los ojos azul cielo me inundaron. Besaste mi frente con suavidad para calmarme y acariciaste mi cabeza.
- Jamás te dejaría sola –dijiste tu-. Nunca, Cathy. Tú tampoco me dejaste a mi.
- Lo se –susurré.
Te abrasé fuerte y te besé el pecho. Todo había sido duro para ambos.
Tu acariciaste mi cabello y yo estiré la mano para tocar lo corto que llevabas el suyo. Te quedaba lindo.
Me empujaste a penas para que te lo mire y me diste un poco de tu chocolatada caliente. La bebí con gusto. La necesitaba.
- Te amo –dije yo y me miraste desconcertado. Como si no me entendiras.
Nunca un te quiero. En ocho meses que llevamos juntos. Sabes que soy algo fría y tímida, nunca me exigiste nada, pero esto te sorprendió.
- Te amo mucho –lo miré-. El día que… que tu sabes. Ese día. Pensé que habías muerto y tenía tantas cosas para decirte. Aun tengo muchas más. Jamás te las dije, Kell. Pero te amo. Te amo mas que a mi misma. Me hace feliz levantarme y verte a mi lado. y me pone muy mal cuando no te encuentro. Pienso que todo era un sueño.
- Cathy –susurraste.
- No pido que me des nada. No pido que me digas que me amas si no lo sientes. No pido nada. Solo pido que seas tu mismo. Por que es así como me enamoré de ti. Siendo tu. Y… solo espero que yo siendo yo no haya arruinado nada. no me lo perdonaría.
- Yo también te amo –dijiste con una sonrisa como si no hubieses escuchado lo último.
Sonreí enormemente y me acerqué a besarte.
Yo sabía todo lo que te gustaba a ti que me siente el tu falda haciéndote sentir que solo era tuya. Es que… solo soy tuya. De nadie mas que tuya. Eso lo supiste siempre. Me abrasas, me besas, me mimas, me acaricias. Me haces sentir única. De una manera que jamás me sentí. Me preguntas una y mil veces si estoy segura. No puedo estar tan segura al decir si, al hacer el amor. Tu cuerpo con el mio hacen como si fueran solo uno. Nada mejor. Nada.
Esa conexión electrizante que larga tu cuerpo al estar en contacto con el mio. Y alrededor… FUEGO. Todo era deliciosamente bello. Tu cuerpo era deliciosamente hermoso.
Y aún lo es. Aún ahora ya. Ocho meses después de empezar a ser novios, era la primera vez que hacíamos el amor. Todavía ahora esa conexión se notaba. Que después de hacer el amor con todas las letras, te quedaste dormido sobre mi pecho, por que estabas muy cansado, mientras me acariciabas la cintura. Si estarías despierto no lo haría. Tu lo sabes bien. pero la fuerza me ganó y tuve que desatar la sabana de nuestros cuerpos para apreciar lo bello del tuyo. Justo yo que hasta me da vergüenza verte sin remera. Pero te gusta que te mire. Y a mi mirarte. Y esta vez, nadie me iba a privar. Solo pienso que haría si tu no estarías a mi lado. Ser una persona sexualmente infeliz, sin duda. Pero sería la persona con menos felicidad en el mundo. Por que eres tu quien llenas mis días de sol. Te tapo. Hace frío y te besó los labios. Tu sonríes. Creo que también te hago feliz a ti. Y eso, me gusta.
Esa conexión electrizante que larga tu cuerpo al estar en contacto con el mio. Y alrededor… FUEGO. Todo era deliciosamente bello. Tu cuerpo era deliciosamente hermoso.
Y aún lo es. Aún ahora ya. Ocho meses después de empezar a ser novios, era la primera vez que hacíamos el amor. Todavía ahora esa conexión se notaba. Que después de hacer el amor con todas las letras, te quedaste dormido sobre mi pecho, por que estabas muy cansado, mientras me acariciabas la cintura. Si estarías despierto no lo haría. Tu lo sabes bien. pero la fuerza me ganó y tuve que desatar la sabana de nuestros cuerpos para apreciar lo bello del tuyo. Justo yo que hasta me da vergüenza verte sin remera. Pero te gusta que te mire. Y a mi mirarte. Y esta vez, nadie me iba a privar. Solo pienso que haría si tu no estarías a mi lado. Ser una persona sexualmente infeliz, sin duda. Pero sería la persona con menos felicidad en el mundo. Por que eres tu quien llenas mis días de sol. Te tapo. Hace frío y te besó los labios. Tu sonríes. Creo que también te hago feliz a ti. Y eso, me gusta.

No hay comentarios:
Publicar un comentario