sábado, 31 de octubre de 2009

HALLOWEEN

¿Realmente estaba segura de lo que iba a hacer? ¿Realmente lo estaba? Llevo quince Halloween en el cuerpo y jamás lo he festejado. Pero este día. Este Halloween número dieciséis estoy sentada frente a un gran espejo mientras termino de arreglarme.
Me hago un gran delineado en el ojo. Una que me marque el color caoba que llevo desde mi nacimiento. Me hago una media coleta algo despeinada y luego el sombrerito del conjunto. Maquillo mis labios de un gran rojo fuerte y me pongo el perfume 212 sexy woman. Ese que hace que los hombres pierdan la cordura.
Me doy la vuelta al tocador y me pongo las sandalias negras de tacón alto y me miro al espejo. Un enterito con short azul oscuro, de cuerpo. El short comienza en la mitad, de la mitad, de la mitad, de la mitad de mi muslo. Dejando a la imaginación pocas cosas, pero las mas importantes. Sube hasta mis pechos con una cremallera. Una que deja ver mis pechos en mi corpiño negro. Estaba impactante. Tanto como una prostituta.
Me senté en mi cama y apoyé mis codos en mis rodillas para sostener con las manos mi cabeza. En eso entró mi hermano.
- Pero que bien te vez, hermanita. Vas a tener una… travesura con uno de tus amigos –dijo en tono de burla.
- No, con uno de los tuyos –dije.
Se quedó callado por un segundo.
- Solo espero que no –dijo el y yo prendí la radio a todo volumen, apagando su voz en mi cabeza. El le puso pausa.
- ¿Por qué no te vas ya? –me dijo-. Se caerá a penas te vea.
- ¿De la risa? –pregunté.
- No, de la emoción –me besó la cabeza-, linda policía. Ahora… ¿puedes llamar a mi novia y decirle donde lo compraste? Quiero que se ponga uno.
- ¡Baboso! –le grité con una sonrisa y lo empujé de mi habitación y salí.
Me subí al auto y comencé a manejar. No hacía frío en California. Eso lo amaba.
Manejé con mi camioneta hasta su casa y me sentí de lo peor. Era todo una puta. Pero lo tenía que conquistar de nuevo. Nuestro noviazgo de un año y dos meses se estaba yendo al fondo del océano y…
Me bajé del auto rezando y toqué timbre. Nadie atendía y las luces estaban apagadas. ¡Bien! No estaba. ¿Peor mala suerte? Claro que no.
Me acomodé los anteojos negros que venían en conjunto con el traje de policía y me quise ir, ocultando mi identidad.
- ¿No eres muy grande para jugar en Halloween? –me dijo su voz.
Me di vuelta con media sonrisa y al ver que era yo, y que estaba vestida como… como… ¡arg! Sonrió y bebió su cerveza.
- Depende del lado que lo mires ¿no? Siempre dijiste que era una nena, Kellan –dije con una sonrisa.
- Una muy, muy peligrosa –dijo el con una sonrisa y abrió la puerta para dejarme pasar.
Negué con la cabeza y el volvió bebiendo de nuevo.
- ¿Dulce o Travesura? –dije con un tono angelical.
- ¿No es dulce o truco? –dijo el arqueando una ceja y yo me encogí de hombros-. Bien. Travesura.
Reí dulcemente y me subí a sus piernas de un salto ágil y el me agarró en el aire.
- Estaba triste –me dijo mientras me subía a su habitación-. Pensé que no iba a festejarlo. Ya estaba a punto de llamar a mis amigos, pero… creo que me quedaré con tigo. ¿No te molesta cierto?
Sonreí y tomé su cara y lo besé con pasión. Tuvo que bajarme o los dos moriríamos ahí no más. Me abrasó y yo lo apoyé contra la pared y nos seguimos besando desenfrenadamente.
- Cathy –me susurró.
- ¿Qué? –pregunté mientras empezaba a bajar por su cuello.
- Perdóname. Quiero amarte para toda la vida. Y no por que estas así vestida, nena. Por que te amo y por que eres mi novia y la mas linda y buena. Y… ya no quiero que peleemos. ¿Nos amigamos?
Bufé.
- Kellan. Voy a tener sexo con tigo igual. No hace falta que me digas estupideces –dije.
Me empujó un poco y me miró. Estaba agitado, con la camisa desabrochada. Muy sexy.
- No busco sexo, Cathy. Siempre lo supiste. Puedes estar así vestida y aún así no tener sexo y eso lo sabes. Pero te amo –tomó mi cara-. Y ya estoy harto de pelear. ¿Qué me importa si nos llevamos ocho malditos años? Yo te amo por que me comprendes y por que me quieres. Y tu a mi por lo mismo, dulzura. ¿Me perdonas? ¿Aún me amas?
Sonreí coquetamente y lo besé.
- Te amo y te perdono –dije y volví a mi labor. Hacerlo feliz.
La mañana siguiente me levanté a su lado. Hacía mucho, mucho calor. Pero no me iba a mover o alejarme de el. Sonreí y le besé la mejilla. Y ahí lo comprendí. El no me amaba solo por que ayer me aparecí… vestida en su casa. Si no por que me conocía lo suficiente para creer en mí. Y yo lo amaba más. El era el hombre que mas amaba en el mundo. Y no importa lo que el tiempo o el destino vallan a decir. Por que jamás me separé de el.

Quejas y más quejas -

Quejas, quejas, quejas. Eso es lo único que puedo llegar a oír. ¿Por qué no puedes? ¿Por qué no lo intentas? Si lo hicieras sería mucho mejor. Nada sería así. Todo cambiaría.
Tengo mil insultos para responder, mil golpes que dar, mil lagrimas que derramas. Pero recuerda esto:
soy mas fuerte de lo que crees.
No me importa cuanto me insistas en ser perfecta. Yo ya lo soy, lo por no serlo.
Lo siento. Pero tus sueños no se van a hacer realidad ahora.

martes, 20 de octubre de 2009

Medida justa de dolor .

Abrí la puerta de mi casillero y me encontré con un papel que caía dentro de el. ¿Para mi? eso era raro. Mio no era. Mi casillero era impecable. Pero… ¿para mí? Todos en la escuela me ponían apodos feos y se burlaban de mí. Seguramente es por mi falta de atractivo. No soy una chica interesante, pero tampoco soy una idiota. Mordí mi labio y lo levanté. Era un cacho de papel partido en dos.
“Te espero a las 4 en la puerta lateral”
Nadie firmaba. ¿Eso me suponía raro? No lo sabía. Miré mi reloj. 3:45 pm. ¿Debía ir hasta allí? ¿Debía arriesgarme? Miré hacia afuera. Llovía. Debía caminarme toda la escuela para ir al pasillo lateral. Pensé dos segundos y luego de cerrar mi casillero fui hasta allí. No sin antes pasar por el baño.
Caminé dudosa. Con medio. Debía tener miedo. Estaba en la escuela.
La puerta lateral me esperaba. Me debatía en irme y dejar plantado a quien me había solicitado o… ir.
Bueno. Mi abuela siempre decía que el que no arriesga no gana. Así que con toda la fuerza que mi cuerpo podía permitir, empujé la puerta para salir y encontrarme con esa persona.
Claro… no salió bien. No era una persona. eran varias. Me miraron, se rieron. Y de repente empezaron a caer bolas de pintura sobre todo mi cuerpo como si fuera una guerra. Yo estaba muda. Cubriendo mi cara. Aguantando el dolor de los golpes. Escuchando la risas de todos ellos. Empecé a caminar. Empujando. Escuchando risas e insultos y corrí. Como nunca. Corrí hasta mi casa. y cuando abrí la puerta me tiré al suelo a llorar. A descargar la humillación que sentía en el cuerpo. Lloraba fuerte para intentar olvidar sus risas. Lloraba y lloraba y no podía parar. Todos… todos eran tan malos. Me habían citado para burlarse de mí. Me habían citado para humillarme. A nadie le importaba. A nadie. Pero… nadie tampoco creía que me podía doler. Escuchaba sus risas. Veía sus rostros felices mientras se burlaban de mí. No lo podía borrar de mi mente. No podía. Quería y no podía…
Puedo asegurar que los peores momentos… los viví dentro de esas cuatro horribles paredes. Con esas miles y miles de gente. Pero necesitaba verlo acabar. Lo necesitaba.


Basado en la serie Beverlly Hills 90210 y experiencias personales.

domingo, 11 de octubre de 2009

P L A Y


Ni me importa lo que la gente tenga para decir. No me interesa. Me entra por un oído y me sale por el otro. Pero como si fuera... poco. Te lo dicen tres o cuatro personas.

J U G A R

¿No es algo muy duro como para hacer con una persona?

Lo poco que me conocen les dice que yo soy capas de cualquier cosa. De jugar con la gente. Por que la gente no pensará que de verdad tengo cosas que hacer. Me enferma. Me pone mal. Y lo peor de todo... no lo puedo olvidar.

Change the world

Cierra los ojos y sigue la luz.
Cree que hay un mundo mejor.
Sueña que el futuro se verá perfecto.
Piensa que eres tu quien lo puede cambiar.
Levanta la mano y ayuda a los mas necesitados.
Abre la boca y canta una canción.
Da una sonrisa que es de mucha ayuda.
Acaricia que es como se cura el dolor.
Miente solo para fracasar.
Enseña lo que hay para dar.
Pinta un muro color rosa.
Reparte el perfume del amor.
Unete. Que el mundo cambie gracias a nosotros.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Adolescencia.


Desesperacion. Miedo. Cambios.

Una chica tiene muchas cosas en las que pensar cuando se vuelve adolescente.
La casa de muñecas con la que solía jugar, la empieza a mirar con asco y solo deja la ropa usada sobre ella. Cambia sus pósters de Hannah Montana por unos de Miley Cyrus y los sexi Jonas Brothers. La dulce melodía de su celular, se vuelve a una melodía pegadiza y de moda. Su vestimenta deja de ser rosada, grande y cómoda. Para ser ajustada, de colores variados y sexys. Ya no usa el teléfono para telefonear por la tarea. Si no para llamar a su amiga y hablar horas sobre ese chico que les gusta en la escuela. Su madre, la heroína mas linda del mundo, se vuelve metiche, sobre protectora y taaan ridícula que piensa mil veces antes de salir a su lado. los amigos de su hermano mayor no son “los amigos de su hermano”, se vuelven chicos lindos y curiosos.
Una adolescente necesita saber que es hermosa, si no, empieza a perder su seguridad. Necesita que haya un chico que este enamorado de ella, o ese alguien especial, que puede mas que todo. Necesita estar dentro de un grupo de amigas top, donde no se pueda sentir fuera de las salidas. Necesita sentirse querida. Empieza a cambiar las tardes en la casa de la abuela por las tardes con amigas. Pelea con otras, solo por que esta insegura y cree que puede ganar sacando dentro de ella toda la bronca y el miedo que siente al crecer. Nadie dijo que fuera fácil. Pero tal vez, es lo mas difícil. Los tontos chicos del colegio, dejan de ser estos, para ser “los chicos”. Y ellos, la empiezan a molestar de otra manera. Si te gustaba, ya no le tiraban del pelo, si no intentaban hasta ser algo cariños y guiñarle el ojo. Nada muy natural ni acertado. De ahí, se empieza a hacer preguntas ¿Por qué? ¿Por que siempre pienso en los chicos? Y hay una sola respuesta: por que es una adolescente.
Su vida empieza a cambiar. Quiere salir de su casa siempre. Quiere estar con sus amigas. Quiere volver a la hora que quiera. Ya no usa un diario íntimo por que no lo cree mas necesario. Ahora, habla por chat por su mejor amiga. Una adolescente se empieza a confundir, y sus amigas, se confunden más que ella. Lo habla pero no lo entiende. Ríe de cosas sin sentido. Y llora por todo lo que esta perdiendo, sin darse cuenta. Una adolescente empieza a viajar por el mundo del amor. Conociendo los placeres y las debilidades que les da el sexo opuesto. Las adolescentes, empiezan a saber lo que es llorar por amor. Algo que les parecía tan absurdo cuando eran chicas. Las adolescentes se llenan de dudas y temores. Dudas y temores que solo se superan con una cosa… aprendiendo a crecer.

jueves, 6 de agosto de 2009

Best friend

Cuando el mundo se derrumba a mis pies. Cuando estoy a punto de cometer un gran error. Cuando te llamo llorando desesperada por algo. Cuando necesito de tu ayuda. Cuando no la necesito. Cuando estoy feliz. Cuando estoy triste. Cuando necesito una mano que me agarre fuerte. Cuando necesito que alguien me diga las cosas como son, y de verdad, aun que a veces duela. Cuando estoy destruida. Cuando no paro de llorar. Cuando tengo que estudiar. Cuando quiero salir. Cuando quiero ropa nueva. Cuando se estrena esa película en el cine. Cuando el me llama por teléfono. Cuando el me llego a besar. Cuando me conecto para hablar con alguien. Cuando me miro al espejo y me tengo tanta bronca que tengo ganas de arrancarme los pelos. Cuando no me puedo reir. Cuando no tengo fuerzas. Cuando necesito que me distraigan. Cuando me siento inútil. Cuando siento que nada puede salir peor…
Tu no tocas la puerta de casa, solo entras y te sientas a mi lado para decirme aquí estoy. Cuando me doy cuenta que no es otra, que eres tú,
mi mejor amiga.

miércoles, 29 de julio de 2009

I need u tonight and forever...

¿Por qué me levanté llorando esa noche buscando frenéticamente tu mano?
Si, por que soñé que de nuevo me quedaba sola. soñé que nada iba a tener sentido de nuevo.
Todavía lo recuerdo…
Era un día lluvioso y todo olía a alcohol. Tu ropa, mi ropa, tu boca, la mia, sin duda. el auto. Y las dos personas completamente ebrias que iban manejando el auto, riendo y bebiendo aún mas alcohol. ¿cabía mas?
Estabas abrazado a mi acariciando mi pierna casi desnuda. La minifalda que esa noche lucía te dejaba acariciarla completa. Yo no te decía nada. ni siquiera podía respirar cuando te tenía tan cerca.
Estaba asustada. Aun que tus brazos me arropaban, yo sentía miedo. Descontrol. No sabía que hacer, y mucho menos como reaccionar.
Pero lo tendría que haber pensado antes. Debería haber manejado yo. Tampoco tenía tanto alcohol. Esas cosas no me gustaban.
Pero cuando quise decir que era mejor que yo maneje, el auto impactó contra algo y con total rapidez empezó a dar vueltas.
Aterrizamos de costado. De mi costado. Cuando pude observar sangre. Eso fue lo último que vi. Sangre.
Abrí los ojos adolorida y cansada. Me sentía mal, vacía y estaba sola.
Estaba con la palabra a la que le tenía más miedo: soledad. Empecé a gritar. ¿Qué era lo que había pasado?
Entró una mujer, una enfermera. Mi mamá, antes de dejarme, era una. Ella sonrió. Ellas siempre lo hacían. Intentaba no llorar ante el recuerdo de mi mamá. Solo fue una mujer que me dejó en mi peor momento.
- Todo está bien. No ha pasado nada. No tiene ninguna lastimadura –dijo.
No recuerdo que palabras usó. Solo se que me dijo que dos de las cuatro personas que viajaban, habían muerto. Es un recuerdo para no recordar.
Enseguida pensé en ti. En tus labios, en tu sonrisa, en tu manera de cuidarme, y en todas las cosas que tenía pendiente para decirte.
¿Habías muerto? ¿Me habías dejado?
Llevábamos tres meses de novios. y yo, te quería. Y mucho.
No pasó mas de dos semanas cuando la puerta se abrió sorpresivamente y entraste tu, ya algo sanado, con pocas lastimaduras y corriste a abrazarme. Yo poco podía moverme. Tu cuerpo había impactado contra el mío con toda la fuerza en el accidente y tenía demasiadas lastimaduras.
Me abrasaste fuerte y comenzaste a llorar. No quería recordarlo. pero te dolía tanto como a mi. el chico que manejaba era tu mejor amigo, y mi hermano.
Te abrasé fuerte intentando calmarte. Mi pena solo arruinaría todo.
Pero juntos nos repusimos. E íbamos a estar juntos para siempre.
Pero esa noche cuando busqué tu mano, se me vino una palabra a la cabeza.
F A N T A S Í A
Que hermoso que era soñar. Que feo que era levantarse. Que doloroso era darse cuenta que todo era un sueño. Que feo que es, estar solo.

La puerta se abrió de la nada y yo giré la cabeza.
Tu entrabas con un vaso de chocolatada, como siempre. ¿Cómo no lo recordé?
- Kell –susurré.
Te asombraste al darte cuenta que estaba levantada. Tenías una galleta de chocolate en la boca, sin morderla, sosteniéndola. Estiré la mano para agarrarla. La mordiste y puse la otra parte en mis labios para comer una partecita. Te lo quise devolver, tu lo tomaste y me lo volviste a dar en la boca. Reí. Lo comí para darte el gusto. Pero no entero. Lo otro lo comiste tu.
Te abrasé. tenías el pecho caliente. ¿Cómo podía ser? ¡Estábamos en invierno! Me abrasaste para contenerme. Que me levante a la noche solo queria decir algo.
PESADILLAS.
- Pensé que estaba sola. Que nunca habías estado con migo –dije y lo miré.
Los ojos azul cielo me inundaron. Besaste mi frente con suavidad para calmarme y acariciaste mi cabeza.
- Jamás te dejaría sola –dijiste tu-. Nunca, Cathy. Tú tampoco me dejaste a mi.
- Lo se –susurré.
Te abrasé fuerte y te besé el pecho. Todo había sido duro para ambos.
Tu acariciaste mi cabello y yo estiré la mano para tocar lo corto que llevabas el suyo. Te quedaba lindo.
Me empujaste a penas para que te lo mire y me diste un poco de tu chocolatada caliente. La bebí con gusto. La necesitaba.
- Te amo –dije yo y me miraste desconcertado. Como si no me entendiras.
Nunca un te quiero. En ocho meses que llevamos juntos. Sabes que soy algo fría y tímida, nunca me exigiste nada, pero esto te sorprendió.
- Te amo mucho –lo miré-. El día que… que tu sabes. Ese día. Pensé que habías muerto y tenía tantas cosas para decirte. Aun tengo muchas más. Jamás te las dije, Kell. Pero te amo. Te amo mas que a mi misma. Me hace feliz levantarme y verte a mi lado. y me pone muy mal cuando no te encuentro. Pienso que todo era un sueño.
- Cathy –susurraste.
- No pido que me des nada. No pido que me digas que me amas si no lo sientes. No pido nada. Solo pido que seas tu mismo. Por que es así como me enamoré de ti. Siendo tu. Y… solo espero que yo siendo yo no haya arruinado nada. no me lo perdonaría.
- Yo también te amo –dijiste con una sonrisa como si no hubieses escuchado lo último.
Sonreí enormemente y me acerqué a besarte.

Yo sabía todo lo que te gustaba a ti que me siente el tu falda haciéndote sentir que solo era tuya. Es que… solo soy tuya. De nadie mas que tuya. Eso lo supiste siempre. Me abrasas, me besas, me mimas, me acaricias. Me haces sentir única. De una manera que jamás me sentí. Me preguntas una y mil veces si estoy segura. No puedo estar tan segura al decir si, al hacer el amor. Tu cuerpo con el mio hacen como si fueran solo uno. Nada mejor. Nada.
Esa conexión electrizante que larga tu cuerpo al estar en contacto con el mio. Y alrededor… FUEGO. Todo era deliciosamente bello. Tu cuerpo era deliciosamente hermoso.
Y aún lo es. Aún ahora ya. Ocho meses después de empezar a ser novios, era la primera vez que hacíamos el amor. Todavía ahora esa conexión se notaba. Que después de hacer el amor con todas las letras, te quedaste dormido sobre mi pecho, por que estabas muy cansado, mientras me acariciabas la cintura. Si estarías despierto no lo haría. Tu lo sabes bien. pero la fuerza me ganó y tuve que desatar la sabana de nuestros cuerpos para apreciar lo bello del tuyo. Justo yo que hasta me da vergüenza verte sin remera. Pero te gusta que te mire. Y a mi mirarte. Y esta vez, nadie me iba a privar. Solo pienso que haría si tu no estarías a mi lado. Ser una persona sexualmente infeliz, sin duda. Pero sería la persona con menos felicidad en el mundo. Por que eres tu quien llenas mis días de sol. Te tapo. Hace frío y te besó los labios. Tu sonríes. Creo que también te hago feliz a ti. Y eso, me gusta.

lunes, 13 de julio de 2009

La otra mitad de mi, la que duele...

Florencia. La que florece con su belleza.
Una forma de decir que hay una chiquita corriendo con una canasta esparciendo amor. ¡Un invento barato!
Mi definición de Florencia: Guerrera materialista que hace todo por ganar.
Florencia es una chica que va por todo lo que quiere. Dinero, poder, belleza por fuera. Y cueste lo que cueste, de a poco, lo consigue. Ella será una mujer respetada, admirada. Admirada por aquellas personas que no entienden el significado del amor propio. Florencia no tiene amor propio. O su propio esta tan vacío de cosas que importan, que no puede tenerlo. Ella quiere lo de afuera. No quiere ser un ángel, una chica buena, una dulzura, quiere ser una mujer bellísima, de las cuales matan con solo mirar. Florencia cree que puede mover un dedo, y mover el mundo. Florencia no se da cuenta que eso es imposible sin sufrir consecuencia. Pero Florencia diría que ella da todo por mover al mundo con una mirada, con un dedo, con un pedido. Florencia cierra los ojos y lo único que ve es negro. No ve estrellas, amor, cariño. No ve a la gente que la acompaña. No ve a quienes dieron todo por ella. Florencia solo ve su espejo, y lo que ella quiere lograr.
Florencia quiere que mañana se ponga los zapatos más caros y preciosos. El vestido negro mas ajustado y fino. Se peine de tal manera que haga que su mirada resalte. Y que todo el mundo se de vuelta a mirarla.
Florencia no quiere levantarse una mañana abrazada a sus hijos, con un marido bueno y cariñoso. Florencia no quiere trabajar poco para poder estar con su familia. Florencia no quiere pasarse el día mirando inútiles fotos familiares.
Florencia quiere todo el lujo. Pero solo para ella.
Florencia quiere ser la mala de la película. Quiere ser alguien que al final se quedaba solo, por que no cambia. Florencia quiere tener el poder de ser respetada.
Florencia no sueña con ser Gabriella, de HSM, quería ser Sharpay. Florencia no quiere ser Bella, quiere ser Rosalie. No quiere ser Michie, quiere ser Tess. Florencia quiere ser una plastica, una pink lady. Florencia, lo es.
Florencia no quiere un hombre romantico, quiere a un hombre frío. No quiere a alguien con quien vivir, quiere a alguien con quien convivir. Florencia no quiere un hombre que le regale rosas, bombones. Quiere a alguien que le regale un auto.
Florencia no recibe llamados. Ni cartas. No existe el día del amigo ni el de los enamorados. Florencia no cree en el amor a primera vista. No cree en la amistad para toda la vida. No cree en el matrimonio, en la fidelidad, en el compromiso. Florencia no cree en las películas mas bellas y tristes. Florencia no cree encontrar a nadie como ella. Florencia sabe que se va a quedar sola para toda su vida. Solo con ella. Tal vez, con un gato de Rusia. A Florencia no le gusta el rojo pasión, le gusta el rojo sangre.
Florencia no quería ser una comedia dramática y romántica. Florencia quiere ser un policial, en el cual levanta un arma y mata al primero que se le cruza en el camino. Florencia cree que es invencible. Florencia se equivoca demasiado.
Florencia llora la perdida de dinero. Florencia sufre cuando no puede ser respetada. Florencia sufre cuando mira a su alrededor y se ve sola. Florencia sufre cuando no puede llamar a su mejor amiga y contarle lo mal que a veces se siente, por que no tiene una.
Con los años, con los rechazos, Florencia se va haciendo una chica mas dura. Tiene una sonrisa de plastico, una mirada de odio, una roca de corazón, y el miedo a pederse ella misma.
La Florencia que nació, murió cuando su vida empezó a cambiar en torno al dinero. Florencia se ama a ella misma.
Florencia va a morir siendo joven, por que los viejos envejecen con el amor y la sabiduría que le da la vida. En su velorio, no va a haber nadie. Por que ella no se lo merece.
Florencia se saca los anteojos y solo ves un mundo vacío por dentro. Pero si mirás dentro de su cartera, podes encontrar el dinero que desees, por que es lo único que lleva por dentro. Florencia no quiere ser feliz, quiere ser rica. No quiere ser buena, quiere ser linda. Florencia no quiere ser dulce, quiere ser dura. Ella no quiere generar amor, quiere generar miedo.
Florencia de verdad existe. ¿No es triste ser yo?

sábado, 20 de junio de 2009

But i'm yours...



Monick es una dulce chica que trabaja como una simple empleada en una casa de decoración. Con una vida sensilla, y a sus solos diecinueve años decide casarse con Tod, el hombre ideal, según su madre. Pero su vida cambia a un 180° cuando, sin quererlo, se enamora de Kevin, el integrante de la famosa banda Jonas Brothers, quien acude a su negocio para comprar los muebles para el departamento que va a compartir con Sharon, su futura esposa.


Monick a punto de casarse, Kevin también.
¿Podrá el amor a primera vista vencer todos los obstaculos?

Un real historia de amor que cuenta como se conocen y lo que hacen para estar juntos.
¡NO TE LA PODES PERDER!

lunes, 15 de junio de 2009

Chicas pesadas.


¿Qué es lo que estaba a punto de pasarme? ¿Qué el lo que estaba a punto de hacer? Toda una vida queriéndole y en el momento del beso me arrepiento. O no. lo que se arrepiente es el dolor a angustia que siente mi estómago.
Apollé las manos en su pecho, con los ojos llenos de lágrimas.
- No puedo –susurré-. No puedo hacerme esto a mi.
El chico a mi lado enarcó una ceja y suspiró enojado para alejarse de mi. el lugar sin su perfume me dejo pensar un poco mas. ¿Por qué iba a hacer las cosas apresuradas? ¿Por qué iba a besarme con el si la realidad es que no lo amaba? No hacía falta llenar una planilla imaginaria con nombres de hombres a los que besé en mi vida, solo para divertirme en una noche de pizza y pijama femenino. No por eso iba a dejar que mi vida sea un infierno pasando de boca en boca, aterrizando en pensamientos indecentes en la cabeza de todos. No iba a dejar que el me bese y estaba decidido.
- ¿Qué haces? –dijo una voz a mi lado.
- Lo correcto, amiga. No puedo besarlo –dije y caminé hacia la barra.
Miré a mi alrededor. Hannah. ¡Que chica tan hermosa e inteligente! Pero era tan fácil que los hombres la rechazaban al pensar estar en algo serio con ella. Yo no quería terminar así cuando alcance sus diecinueve años de edad. No quiero llegar a esa edad estando en una fiesta de fin de año, en el boliche mas top de la ciudad, emborrachada hasta las medias, besando a otros borrachos.
- Algo con alcohol –pedí.
En cambio de eso me dieron jugo de naranja. Bueno… me conformaba. Bebí un sorbo y vi la cara de enojada de mi amiga.
- Óyeme una cosa –dijo ella tomando mi brazo-. ¿Ves lo que hiciste? ¿Entiendes lo que hiciste? El chico mas lindo, dos años mayor que tu, estaba a punto de besarte. ¿Y tú? ¡Tu le dijiste que no podías besarlo! ¡¿En que pensabas?!
- En que ya no quiero ser esta yo. Quiero cambiar.
Sentí un bufido entre gracioso y molesto.
- Ya no quiero ser la chica sexi, pero fácil. Quiero que los hombres digan que soy dulce y no, perra. Que soy sensual y no, provocativa. Que les gusta estar con migo y no, hacerlo con migo.
De nuevo el bufido. Y… el jugo sabía muy bien.
- Querida amiga –me aconsejó-, eres dulce, sexi y a los chicos les gusta estar con tigo. Y mas le hubiese gustado a el, si lo besabas.
Giré la cabeza cuando lo vi. Hannah pegada a sus labios.
- No lo creo, querida amiga. Hannah tomó mi lugar. ¿Sabes? Ya no quiero estar en esta fiesta.
- No voy a dejar que arruines tu vida –dijo ella sosteniendo mi hombro.
- Entonces déjame ir.
Me miró como si no me creyera. Acomodé mi cartera y salí. Ella se adelantó y salió por la puerta antes que yo. Tardé un poco, teniendo en cuenta que la música sonaba a todo volumen en ese alcoholizado lugar y la gente de adentro se movía, seguramente como lo hacía yo, pareciendo que estaba loca. Cuando salí vi a mi querida amiga hablando con despecho con uno de los jugadores de baloncesto de la escuela. Eso era malo. Por que la acercó demasiado y terminaron hablando en un profundo y apasionado beso. Mientras los amigos de el, le miraban lo corto del vestido.
- ¡Idiotas! –murmuré despacito y seguí caminando.
Casi no tenía alcohol en el cuerpo. Eso me mantenía pensante, sin hacer travesuras ni ridiculeces. Pronto fui caminando hacia el parque de mi ciudad. Lleno de borrachos. Y eso que era temprano y las fiestas recién comenzaban. No se si hacía frío, pero yo lo sentía. Es que casi no tenía ropa ¿no? un mini vestido no era ropa para nadie.
Me alejé de todas aquellas personas hipnotizadas bajo el efecto del alcohol y me senté en el parque a mirar las estrellas. No quería estar sola. No. Quería estar con el. Pero no, ¿y todo por que? Por que era una maldita ramera que lo había rechazado por “lerdo” el debería haberme rechazado a mi por “rápida”.
Recordaba su sonrisa. Sus dientes blancos y sus labios finos. Sus ojos almendra y brillantes. Su cara dulce y tierna con esas mejillas casi invisibles que adornaban su cara.
Alguien se acostó a mi lado.
- ¡Te vi salir de la fiesta! ¿Alguien te hizo algo? –dijo.
Cerré los ojos y sonreí. ¡Era el!
Negué con la cabeza.
- ¿Y qué es lo que te pasa? ¿Por qué saliste? Creí que a ti y a tu séquito de… amigas, les gustaban ese tipo de fiestas en las que, obviamente, se destacan.
- Si. Cierto. Creo que quiero empezar a destacar por ser la mejor vestida y no la mas besada –el giró su mirada hacia mi y yo también.
Quedamos cerca, pero no tanto como para llegar y besarlo.
Sus ojos marrones brillaban. El enarcó una ceja tan sexi que casi muero.
- En serio. Ya no quiero ser esa Catherine que conociste, Joe. ahora quiero ser otra. Empezar de nuevo. ¿Se podrá?
El se encogió de hombros.
- ¿Qué es lo que quieres?
- Que me respeten. Que me quieran por quien soy y no por lo que puedo llegar a hacer encerrada en una habitación –el asintió y rió-. Quiero que digan que soy linda. O no. Solo que soy… interesante, o buena, o algo. O algo malo. ¿Por qué no? que soy aburrida o egocéntrica. Quiero que piensen en mi como una mujer no como un objeto.
Me volví a acostar mirando las estrellas. era una noche despejada, y los puntos de diferentes colores a la vista de un humano.
- Para mi nunca fuiste un objeto, Cathy.
- Lo sé –dije y lo miré. El miraba mi mano sobre mi estómago-. Aún tengo el anillo que tu me diste –era hermoso, no quería sacármelo, pero…-, ¿lo quieres? –el negó con la cabeza y yo asentí-. Contéstame algo Joe… ¿te lastimé?
El suspiró y se dejó caer en el césped.
- ¿quieres que te diga que no para que te sientas mejor? –Negué con la cabeza-. Si, me lastimaste, Cathy. Yo… creí que te gustaba.
- Es que me gustas –dije casi interrumpiendo sus palabras-. Pero… es que… ¡Hay Joe! si escucharías mis explicaciones pensarías que soy una tonta, pero… -me senté y lo miré-. ¿Viste cuando tus “seres queridos” te dicen que ese no es el indicado? Bueno, a mi me pasó y yo les hice caso. Es decir… ellas me dijeron que yo necesitaba a alguien que… bueno que…
- ¿Qué te bese pasionalmente en frente de cualquiera como si no hubiera un mañana? ¿Qué no te respete? Lindos seres queridos, Catherine. Trate de ser caballero con tigo.
- ¿Y crees que no lo se? Sí que lo se, Joseph –dije con los ojos llenos de lágrimas-. Tu me respetaste y yo… no lo vi. Y realmente me gusta como me tratas. Los demás son unos cerdos que ni siquiera saben hablarle a una mujer, o una niña, pero tu si lo supiste y yo no te aproveché y ahora siento que es… tarde.
- Por que lo es –dijo el y se levantó del césped.
Me dejó ahí sola. Llorando. Era tan lindo, tan bueno, tan… Joe. Y yo lo había desaprovechado. Estaba enojada con migo misma.
Me levanté del césped y caminé hasta mi casa con todo el dolor en el pecho. Había salido renovada en una nueva Catherine de la fiesta, pero cuando llegué al parque y lo vi a el, quedé en una Catherine deprimida.

Tres días pasaron.
Mis amigas intentaban hacerme “entrar en razón” con mi nuevo dicho: solo chicos que me quieran por lo que soy. Según ellas era estúpido y estaba perdiendo lo mejor de mi adolescencia. Hasta una de ellas, me dijo que estaba desperdiciando mi cuerpo y cuando sea grande y la gente deje de pensar solo en sexo, mi cuerpo sería igual al de una muerta. ¿Eso no era cruel? Yo creo que si lo era.
Ese día había llovido torrencialmente toda la madrugada, por lo que decidí, por mi misma, que era hora de faltar al colegio y descansar.
“¿Te pasó algo?” sonó un mensaje de una de mis amigas. “Solo me quede en casa” respondí y dejé el celular en la mesita para poner Britney Spears a todo volumen y bailar womanizer al compás de la música.
Prontamente sonó el timbre. Giré la cabeza y la ventana estaba abierta. ¡Espero que nadie estuviera viendo! ¡Espero que nadie estuviera viendo!
Abrí la puerta midiendo que mi estado era algo… razonable. Y me llevé la sorpresa de mi vida.
- Hola Cathy. Bailas bien –rió el con su mejor cara que tenía.
- Joe –susurré-. Estas… mojado. Ven… sácate la campera y toma una toalla. Y… gracias por el cumplido.
Joe sonrió y me hizo caso.
- ¿Qué se te trae por aquí en horas donde deberíamos estar en clase? Falta muy poco para que termine el año y ambos tenemos pruebas que dar. Yo, no se tú, pero yo he faltado por que hacía frío y llovía. No quería correr bajo la lluvia, por que me mojaría y es horrible –hice una pausa.
El me estaba mirando a los ojos. Como me miraba antes. Como me miraba siempre.
- Pero… ¿tu que haces aquí y por que has faltado?
El sonrió.
- ¿Qué? ¿He dicho algo gracioso? ¿O es por mi… ropa? Es que no me he cambiado. Me estaba por ir a bañar en un rato y cambiarme, pero llegaste tu y…
Tomó mi cara con sus dos manos y me besó los labios con dulzura. Llevé mi mano a su nuca y el a mi cintura y ambos abrimos nuestras bocas para arrastrar nuestros labios paulatina y repetidamente en un beso. Nos miramos a los ojos y sonreí.
El se acercó de nuevo a mi y me besó con mas fuerza. Yo le correspondí el beso, por supuesto. Su lengua, la mía, hacían el combo mas dulce y perfecto que existía. ¿Cómo podíamos estar separados cuando nuestras lenguas parecían hechas una para la otra? Igual nuestras manos, nuestros abrazos, nuestras miradas. Todo lo que nos unía era como un rompecabezas. Nos separamos para sonreírnos.
- ¿Qué haces? –dije con una sonrisa.
- Te beso –dijo el y me besó los labios de nuevo.
- Ya se, Joe. pero… ¿Por qué? –dije.
- Por que te amo. Por que si te gusto, no voy a renunciar a ti por tu pasado. Por que… eres preciosa. No sexi, preciosa. Bueno sexi también, pero eres hermosa –dijo el.
Yo lo abrasé fuerte. y el besó mi mejilla.
- Y no me importa nadie mas. por que yo se lo que tu eres y lo que yo soy y lo que somos cuando estamos juntos. Por que lo que necesitas es que alguien te respete y yo voy a hacerlo hasta el último día. Por que te amo y te mereces mucho mas –ambos sonreímos. El me besó cortamente-. ¿Quieres ser mi novia?

domingo, 14 de junio de 2009

Kevin: I'm in the corner with you.


¡Que bronca! ¡Que bronca que le tengo a esas "joanticas"! No se si han visto el video que una "fan" dice que Nick era lindo, Joe sexi y Kevin, estaba en la esquina. Me dio muchisima bronca. se ve claro que a Kevin, como a los demás Jonas, les molestó. Es que... ¿como pudo? ¿como puede llamarse Jonatica si lastima a uno de los tres Jonas? La "jonatica" que no ame a los tres por igual, no es una jonatica. si... cada una tiene su favorito y blablabla ¿Y? Por eso tenes que lastimar a alguno de los tres. No, no. Me pareció patetico. horrible. Horripilante. Lo que hubiese dado por ir corriendo y decirle: Kevin, yo me quedo en la esquina con tigo. Por que para mi no solo es un Jonas. si no es el mas hermoso de los Jonas, y mi favorito. y sin el, los Jonas no serían los Jonas Brothers. así que hay que empezar a imponer respeto para auqellos que no sean Jonaticas y lastimen a nuestros ídolos. Empecemos nosotras a cambiar las cosas por ellos.

Busquen en youtube.com el video: Kevin Jonas en la esquina