sábado, 20 de junio de 2009

But i'm yours...



Monick es una dulce chica que trabaja como una simple empleada en una casa de decoración. Con una vida sensilla, y a sus solos diecinueve años decide casarse con Tod, el hombre ideal, según su madre. Pero su vida cambia a un 180° cuando, sin quererlo, se enamora de Kevin, el integrante de la famosa banda Jonas Brothers, quien acude a su negocio para comprar los muebles para el departamento que va a compartir con Sharon, su futura esposa.


Monick a punto de casarse, Kevin también.
¿Podrá el amor a primera vista vencer todos los obstaculos?

Un real historia de amor que cuenta como se conocen y lo que hacen para estar juntos.
¡NO TE LA PODES PERDER!

lunes, 15 de junio de 2009

Chicas pesadas.


¿Qué es lo que estaba a punto de pasarme? ¿Qué el lo que estaba a punto de hacer? Toda una vida queriéndole y en el momento del beso me arrepiento. O no. lo que se arrepiente es el dolor a angustia que siente mi estómago.
Apollé las manos en su pecho, con los ojos llenos de lágrimas.
- No puedo –susurré-. No puedo hacerme esto a mi.
El chico a mi lado enarcó una ceja y suspiró enojado para alejarse de mi. el lugar sin su perfume me dejo pensar un poco mas. ¿Por qué iba a hacer las cosas apresuradas? ¿Por qué iba a besarme con el si la realidad es que no lo amaba? No hacía falta llenar una planilla imaginaria con nombres de hombres a los que besé en mi vida, solo para divertirme en una noche de pizza y pijama femenino. No por eso iba a dejar que mi vida sea un infierno pasando de boca en boca, aterrizando en pensamientos indecentes en la cabeza de todos. No iba a dejar que el me bese y estaba decidido.
- ¿Qué haces? –dijo una voz a mi lado.
- Lo correcto, amiga. No puedo besarlo –dije y caminé hacia la barra.
Miré a mi alrededor. Hannah. ¡Que chica tan hermosa e inteligente! Pero era tan fácil que los hombres la rechazaban al pensar estar en algo serio con ella. Yo no quería terminar así cuando alcance sus diecinueve años de edad. No quiero llegar a esa edad estando en una fiesta de fin de año, en el boliche mas top de la ciudad, emborrachada hasta las medias, besando a otros borrachos.
- Algo con alcohol –pedí.
En cambio de eso me dieron jugo de naranja. Bueno… me conformaba. Bebí un sorbo y vi la cara de enojada de mi amiga.
- Óyeme una cosa –dijo ella tomando mi brazo-. ¿Ves lo que hiciste? ¿Entiendes lo que hiciste? El chico mas lindo, dos años mayor que tu, estaba a punto de besarte. ¿Y tú? ¡Tu le dijiste que no podías besarlo! ¡¿En que pensabas?!
- En que ya no quiero ser esta yo. Quiero cambiar.
Sentí un bufido entre gracioso y molesto.
- Ya no quiero ser la chica sexi, pero fácil. Quiero que los hombres digan que soy dulce y no, perra. Que soy sensual y no, provocativa. Que les gusta estar con migo y no, hacerlo con migo.
De nuevo el bufido. Y… el jugo sabía muy bien.
- Querida amiga –me aconsejó-, eres dulce, sexi y a los chicos les gusta estar con tigo. Y mas le hubiese gustado a el, si lo besabas.
Giré la cabeza cuando lo vi. Hannah pegada a sus labios.
- No lo creo, querida amiga. Hannah tomó mi lugar. ¿Sabes? Ya no quiero estar en esta fiesta.
- No voy a dejar que arruines tu vida –dijo ella sosteniendo mi hombro.
- Entonces déjame ir.
Me miró como si no me creyera. Acomodé mi cartera y salí. Ella se adelantó y salió por la puerta antes que yo. Tardé un poco, teniendo en cuenta que la música sonaba a todo volumen en ese alcoholizado lugar y la gente de adentro se movía, seguramente como lo hacía yo, pareciendo que estaba loca. Cuando salí vi a mi querida amiga hablando con despecho con uno de los jugadores de baloncesto de la escuela. Eso era malo. Por que la acercó demasiado y terminaron hablando en un profundo y apasionado beso. Mientras los amigos de el, le miraban lo corto del vestido.
- ¡Idiotas! –murmuré despacito y seguí caminando.
Casi no tenía alcohol en el cuerpo. Eso me mantenía pensante, sin hacer travesuras ni ridiculeces. Pronto fui caminando hacia el parque de mi ciudad. Lleno de borrachos. Y eso que era temprano y las fiestas recién comenzaban. No se si hacía frío, pero yo lo sentía. Es que casi no tenía ropa ¿no? un mini vestido no era ropa para nadie.
Me alejé de todas aquellas personas hipnotizadas bajo el efecto del alcohol y me senté en el parque a mirar las estrellas. No quería estar sola. No. Quería estar con el. Pero no, ¿y todo por que? Por que era una maldita ramera que lo había rechazado por “lerdo” el debería haberme rechazado a mi por “rápida”.
Recordaba su sonrisa. Sus dientes blancos y sus labios finos. Sus ojos almendra y brillantes. Su cara dulce y tierna con esas mejillas casi invisibles que adornaban su cara.
Alguien se acostó a mi lado.
- ¡Te vi salir de la fiesta! ¿Alguien te hizo algo? –dijo.
Cerré los ojos y sonreí. ¡Era el!
Negué con la cabeza.
- ¿Y qué es lo que te pasa? ¿Por qué saliste? Creí que a ti y a tu séquito de… amigas, les gustaban ese tipo de fiestas en las que, obviamente, se destacan.
- Si. Cierto. Creo que quiero empezar a destacar por ser la mejor vestida y no la mas besada –el giró su mirada hacia mi y yo también.
Quedamos cerca, pero no tanto como para llegar y besarlo.
Sus ojos marrones brillaban. El enarcó una ceja tan sexi que casi muero.
- En serio. Ya no quiero ser esa Catherine que conociste, Joe. ahora quiero ser otra. Empezar de nuevo. ¿Se podrá?
El se encogió de hombros.
- ¿Qué es lo que quieres?
- Que me respeten. Que me quieran por quien soy y no por lo que puedo llegar a hacer encerrada en una habitación –el asintió y rió-. Quiero que digan que soy linda. O no. Solo que soy… interesante, o buena, o algo. O algo malo. ¿Por qué no? que soy aburrida o egocéntrica. Quiero que piensen en mi como una mujer no como un objeto.
Me volví a acostar mirando las estrellas. era una noche despejada, y los puntos de diferentes colores a la vista de un humano.
- Para mi nunca fuiste un objeto, Cathy.
- Lo sé –dije y lo miré. El miraba mi mano sobre mi estómago-. Aún tengo el anillo que tu me diste –era hermoso, no quería sacármelo, pero…-, ¿lo quieres? –el negó con la cabeza y yo asentí-. Contéstame algo Joe… ¿te lastimé?
El suspiró y se dejó caer en el césped.
- ¿quieres que te diga que no para que te sientas mejor? –Negué con la cabeza-. Si, me lastimaste, Cathy. Yo… creí que te gustaba.
- Es que me gustas –dije casi interrumpiendo sus palabras-. Pero… es que… ¡Hay Joe! si escucharías mis explicaciones pensarías que soy una tonta, pero… -me senté y lo miré-. ¿Viste cuando tus “seres queridos” te dicen que ese no es el indicado? Bueno, a mi me pasó y yo les hice caso. Es decir… ellas me dijeron que yo necesitaba a alguien que… bueno que…
- ¿Qué te bese pasionalmente en frente de cualquiera como si no hubiera un mañana? ¿Qué no te respete? Lindos seres queridos, Catherine. Trate de ser caballero con tigo.
- ¿Y crees que no lo se? Sí que lo se, Joseph –dije con los ojos llenos de lágrimas-. Tu me respetaste y yo… no lo vi. Y realmente me gusta como me tratas. Los demás son unos cerdos que ni siquiera saben hablarle a una mujer, o una niña, pero tu si lo supiste y yo no te aproveché y ahora siento que es… tarde.
- Por que lo es –dijo el y se levantó del césped.
Me dejó ahí sola. Llorando. Era tan lindo, tan bueno, tan… Joe. Y yo lo había desaprovechado. Estaba enojada con migo misma.
Me levanté del césped y caminé hasta mi casa con todo el dolor en el pecho. Había salido renovada en una nueva Catherine de la fiesta, pero cuando llegué al parque y lo vi a el, quedé en una Catherine deprimida.

Tres días pasaron.
Mis amigas intentaban hacerme “entrar en razón” con mi nuevo dicho: solo chicos que me quieran por lo que soy. Según ellas era estúpido y estaba perdiendo lo mejor de mi adolescencia. Hasta una de ellas, me dijo que estaba desperdiciando mi cuerpo y cuando sea grande y la gente deje de pensar solo en sexo, mi cuerpo sería igual al de una muerta. ¿Eso no era cruel? Yo creo que si lo era.
Ese día había llovido torrencialmente toda la madrugada, por lo que decidí, por mi misma, que era hora de faltar al colegio y descansar.
“¿Te pasó algo?” sonó un mensaje de una de mis amigas. “Solo me quede en casa” respondí y dejé el celular en la mesita para poner Britney Spears a todo volumen y bailar womanizer al compás de la música.
Prontamente sonó el timbre. Giré la cabeza y la ventana estaba abierta. ¡Espero que nadie estuviera viendo! ¡Espero que nadie estuviera viendo!
Abrí la puerta midiendo que mi estado era algo… razonable. Y me llevé la sorpresa de mi vida.
- Hola Cathy. Bailas bien –rió el con su mejor cara que tenía.
- Joe –susurré-. Estas… mojado. Ven… sácate la campera y toma una toalla. Y… gracias por el cumplido.
Joe sonrió y me hizo caso.
- ¿Qué se te trae por aquí en horas donde deberíamos estar en clase? Falta muy poco para que termine el año y ambos tenemos pruebas que dar. Yo, no se tú, pero yo he faltado por que hacía frío y llovía. No quería correr bajo la lluvia, por que me mojaría y es horrible –hice una pausa.
El me estaba mirando a los ojos. Como me miraba antes. Como me miraba siempre.
- Pero… ¿tu que haces aquí y por que has faltado?
El sonrió.
- ¿Qué? ¿He dicho algo gracioso? ¿O es por mi… ropa? Es que no me he cambiado. Me estaba por ir a bañar en un rato y cambiarme, pero llegaste tu y…
Tomó mi cara con sus dos manos y me besó los labios con dulzura. Llevé mi mano a su nuca y el a mi cintura y ambos abrimos nuestras bocas para arrastrar nuestros labios paulatina y repetidamente en un beso. Nos miramos a los ojos y sonreí.
El se acercó de nuevo a mi y me besó con mas fuerza. Yo le correspondí el beso, por supuesto. Su lengua, la mía, hacían el combo mas dulce y perfecto que existía. ¿Cómo podíamos estar separados cuando nuestras lenguas parecían hechas una para la otra? Igual nuestras manos, nuestros abrazos, nuestras miradas. Todo lo que nos unía era como un rompecabezas. Nos separamos para sonreírnos.
- ¿Qué haces? –dije con una sonrisa.
- Te beso –dijo el y me besó los labios de nuevo.
- Ya se, Joe. pero… ¿Por qué? –dije.
- Por que te amo. Por que si te gusto, no voy a renunciar a ti por tu pasado. Por que… eres preciosa. No sexi, preciosa. Bueno sexi también, pero eres hermosa –dijo el.
Yo lo abrasé fuerte. y el besó mi mejilla.
- Y no me importa nadie mas. por que yo se lo que tu eres y lo que yo soy y lo que somos cuando estamos juntos. Por que lo que necesitas es que alguien te respete y yo voy a hacerlo hasta el último día. Por que te amo y te mereces mucho mas –ambos sonreímos. El me besó cortamente-. ¿Quieres ser mi novia?

domingo, 14 de junio de 2009

Kevin: I'm in the corner with you.


¡Que bronca! ¡Que bronca que le tengo a esas "joanticas"! No se si han visto el video que una "fan" dice que Nick era lindo, Joe sexi y Kevin, estaba en la esquina. Me dio muchisima bronca. se ve claro que a Kevin, como a los demás Jonas, les molestó. Es que... ¿como pudo? ¿como puede llamarse Jonatica si lastima a uno de los tres Jonas? La "jonatica" que no ame a los tres por igual, no es una jonatica. si... cada una tiene su favorito y blablabla ¿Y? Por eso tenes que lastimar a alguno de los tres. No, no. Me pareció patetico. horrible. Horripilante. Lo que hubiese dado por ir corriendo y decirle: Kevin, yo me quedo en la esquina con tigo. Por que para mi no solo es un Jonas. si no es el mas hermoso de los Jonas, y mi favorito. y sin el, los Jonas no serían los Jonas Brothers. así que hay que empezar a imponer respeto para auqellos que no sean Jonaticas y lastimen a nuestros ídolos. Empecemos nosotras a cambiar las cosas por ellos.

Busquen en youtube.com el video: Kevin Jonas en la esquina